martes, 2 de agosto de 2016

Las brujas, Roald Dahl

¿Qué pasaría si de repente os dijera que las brujas existen? Sí, sí. Como lo oís. Pero no hablo de las brujas de las películas y los cuentos que llevan sombrero y escoba. ¡Por favor! ¡Hablo de las brujas de verdad, que son muy diferentes!


Las brujas de verdad llevan guantes. SIEMPRE. Incluso en verano. El caso es que no tienen uñas, sino unas afiladas garras que ocultan poniéndose guantes. Otra cosa que tenéis que tener en cuenta es que son calvas. Como no tienen ni un solo pelo se ponen peluca todo el día, lo que les provoca muchísimos picores. También tienen los agujeros de la nariz extremadamente grandes para oler mejor a los niños que quieren hacer desaparecer. Además no tienen dedos en sus cuadrados pies y sufren muchísimo cuando se tienen que poner zapatos de tacón para esconderlos. Su saliva es azul, así que no necesitan tinta para escribir. Por último miran de una forma diferente..., con fuego y con hielo. Y el punto negro de sus ojos cambia de color. 


Es posible que si veis a una mujer (porque estas brujas siempre se disfrazan de mujer) con estos rasgos que os acabo de explicar no sea una bruja. Pero mejor mantenerse alejado... Sobre todo si eres un niño.

Sinopsis

Un niño inglés de 7 años sufre un accidente cuando iba a visitar a su abuela a Noruega con sus padres. Éstos mueren pero el niño vive y es su abuela, una experta en brujas, quien tendrá que cuidarlo. Cada noche le cuenta más sobre ellas suscitando en el joven una gran curiosidad y un poco de miedo. Los caprichos del destino llevarán a la pareja de vuelta a Inglaterra, donde se alojarán en el mismo hotel que la Asociación de Brujas de Inglaterra. Allí tendrá lugar la convención anual en que todas las brujas del país se reúnen con La Gran Bruja del Mundo Entero. Están urdiendo un malvado plan para acabar con todos los niños ingleses y sólo nuestro protagonista, con los sabios consejos de su abuela, puede detenerlas. ¿Lo conseguirá?


Opinión personal

La Gran Bruja en la película. PERO LEED EL LIBRO.
Estaba yo el otro día en la biblioteca, pasé por la sección infantil y me llamó la atención una mesa que tenía muchos libros de Roald Dahl. Al parecer, en 2016 se cumplen 100 años de su nacimiento. Nunca había leído nada suyo así que cogí Las brujas y la verdad es que me alegro de haberlo hecho. Es una lectura muy amena y ligera que puede disfrutarse a cualquier edad. La manera tan divertida y sencilla en que Dahl escribe, para que hasta los más pequeños de la casa lo entiendan, es sensacional. De hecho, me atrevería a decir que son los únicos que realmente lo entienden. No diré que los personajes estén bien construidos pero esa carencia la suplen los diálogos. Otra cosa a su favor es que, no tiene un final al uso, lo que es una marca de la casa de Roald Dahl.

En resumidas cuentas, es una lectura recomendable independientemente de tu edad. En mi opinión no hay una edad para leer un tipo de libro en concreto y siempre está bien recuperar ese espíritu infantil.



¿Y qué tiene de maravilloso ser un niño, después de todo? ¿Por qué ha de ser, necesariamente, mejor que ser un ratón? [...] Los ratones no tienen que preocuparse por el dinero. [...] Cuando los ratones se hacen mayores no tienen que ir a la guerra y luchar con otros ratones. Todos los ratones se llevan bien. La gente no.

 [...] no quisiera vivir más que tú -dije-. No soportaría que me cuidase otra persona.

Da igual quién seas o qué aspecto tengas mientras que alguien te quiera.






2 comentarios:

  1. ¡Hola! Aunque no recuerdo el final, si me acuerdo de las sensaciones que me produjo: ¡me encantó! Lo leí de niña, y no me importaría leerlo ahora.

    Un beso ;)

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