sábado, 7 de mayo de 2016

Dos lápices, un relato LXII FINAL

¡Buenos días! Hoy es el último sábado que vais a leer una parte de este relato conjunto que escribo con A la sombra de los sauces. Ha sido una gran experiencia poder escribir un relato con dos lápices y que la gente la pudiera leer. Espero que pronto volvamos a colaborar y que vosotros sigáis leyéndonos. ¡Ahora disfrutad de esta parte superlarga!


En lo alto de la torre olía a muerte... Perfume de flor de cuchillo. James jadeaba, agotado después de haber cosido a puñaladas a la causante de todo esto. Ahora apoyaba sobre sí a Evelyn y a Helena. Helena no podía moverse... Y Evelyn se tapaba el vientre con la chaqueta para no perder tanta sangre. Mientras tanto, el monstruo los observaba, perverso, mientras se limpiaba con la garra su boca llena de vísceras y sangre... Evelyn lo miró y comprobó que lo que tendría que ser una llamita era una llamarada de oscuridad sobre su cabeza. Aquel ser era pura maldad. Y estaba a punto de atacar cuando de repente, exclamó:

- ¿Podéis olerla? Esa deliciosa fragancia mezcla de miedo y de muerte... Ahora mismo vuestro amigo y esa vieja ridícula han servido como sacrificio. En cuanto os sacrifique a vosotros podré salir de mi cautiverio y arrasar todo el universo conocido... ¡Empezando por vuestro mundo! Jajajajajajajaja. Empecemos por vuestra amiga lisiada...

En ese momento extendió su garra y una corriente de aire atraía a Helena hacia él. James, desesperado, hacía todo lo posible por agarrarla. Pero estaba demasiado débil... Y el monstruo demasiado fuerte. No pudo mirar cómo el monstruo le partía el cuello. "Una menos..." exclamó. "¿Quién va ahora?" Entonces, James, fuera de sí sacó fuerzas de flaqueza y se abalanzó contra el monstruo sin otra ayuda que sus puños... Como era de esperar, de un solo golpe, el monstruo lo apartó hacia la entrada de la sala.

- Me diviertes, muchacho. Jajajajaja... Tú serás el último... Primero me ocuparé de la chica.- Ahora la hablaba a ella.- Te has resistido un poco pero así serás más suculenta... 
- Nooooo... - suspiró la joven, cansada de todo. Tocaba con sus dedos el cuchillo de su madre...

Pero justo cuando el monstruo la iba a coger con su zarpa dispuesto a devorarla, Evelyn empuñó el cuchillo y se lo clavó en la garganta con toda la fuerza que su rabia le dio. El monstruo incapaz de hablar, pero con un dolor inmenso lanzó a Evelyn junto a su amigo y se tapó la garganta con sus garras, que se mancharon de sangre negra. Pero esto todavía no había terminado... La bestia, llena de ira se abalanzó sobre sus presas dispuesto a descuartizarlas. Era el fin. Cerraron los ojos y se abrazaron.

domingo, 1 de mayo de 2016

Dos lápices, un relato LX

¡Buenos días! Hoy os traigo la siguiente parte de este relato conjunto que escribo con A la sombra de los sauces. Espero que disfrutéis. ¡Feliz domingo!


Los chicos, guiados por Grace dieron una vuelta alrededor del castillo hasta que llegaron a la parte trasera. No había nada. Ya sospechaban que todo podía ser una trampa, cuando el espectro presionó una de las piedras de la gigantesca pared y, al instante, una especie de grieta se abrió en ella.

-Ya podéis pasar. Subid las escalerasssss hasssssta el último pissssso. Allí encontraréisssss a vuessssstra amiga...
- ¿Por qué nos ayudas, Grace? Nos habías traicionado... ¿Qué ganas con todo esto? - preguntó James.
- Que él esté orgulloso de mí... - dijo mientras miraba hacia la nada -. Ahora debéis iros. No perdáis más tiempo conmigo. ¡Corred!
- ¡Sí! - dijeron los tres al unísono.

Subieron escaleras. Escaleras que no terminaban. Iluminadas por una fila ascendente de teas que emitían una luz violácea. Se estaban agotando pero debían seguir. No podían permitirse llegar tarde. Helena tenía el presentimiento de que Evelyn estaba en serio peligro. Finalmente, se acabaron las escaleras. Ante ellos se alzaba un gran portón con pomos de cráneos. No se lo pensaron un segundo: abrieron la puerta.

Se encontraron a Madre abriéndole el pecho a Evelyn con su cuchillo. Empezaba a salir un pequeño reguero de sangre. Horrorizados, no pudieron fijarse en el terrible monstruo que aprovechó el momento para abalanzarse contra ellos...