sábado, 16 de abril de 2016

Dos lápices, un relato LVI

¡Buenos días! Hoy os traigo la siguiente parte de este relato conjunto que escribo con A la sombra de los sauces. Espero que disfrutéis. ¡Feliz sábado!


En un cajón de la mesilla de noche del cuarto de los padres de Evelyn encontraron un collar de perlas con inscripciones.
- ¿Creéis que servirá?
- No lo sé pero no tenemos tiempo para averiguarlo. ¡Vamos!

Rápidamente volvieron a la base y Leichter les dio instrucciones de abrir el círculo. Para ello, liberó a Gunther, pues era el único que podía hacerlo. James quiso protestar pero era consciente de que lo necesitaban. Así pues prepararon a todos los agentes que pudieran combatir para que fueran al rescate de Evelyn. Sin embargo, no todo sale como se planea en un principio. Cuando Gunther conjuró el portal no se proyectó como lo hizo el de Madre.
- Me temo que no puedo hacerlo tan bien como Madre, a pesar de tener su collar. El portal es demasiado inestable y no va a dejar pasar a tanta gente. Calculo que sólo unos pocos podremos pasar. Tres o cuatro. Cinco como mucho.

Se decidió que fueran los agentes más experimentados pero antes de que se prepararan para entrar, Helena y James, decididos a ir a salvar a su amiga saltaron al portal. Todos se quedaron atónitos. Gunther tardó un poco menos que el resto en reaccionar y saltó al portal cerrándolo con él.

El grito de Leichter se oyó por todo el recinto. Pero cuando se hubo calmado sonrió y dijo para sí: "Han ido los mejores".

El portal materializó a los tres chicos en un panorama de lo más desolador. Un bosque de columnas rocosas. Miraron a su alrededor y a lo lejos vieron un enorme castillo en ruinas, iluminado con una luz violáceo. Por una extraña razón supieron que ese era su destino así que se encaminaron hacia allí.

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