sábado, 12 de marzo de 2016

Dos lápices, un relato LII

¡Buenos días! Hoy os traigo la siguiente parte de este relato conjunto que escribo con A la sombra de los sauces. Espero que disfrutéis. ¡Feliz sábado!


Gunther estaba encerrado en la sala de castigo del colegio. Qué apropiado... Estaba pensando en sus cosas cuando, de repente, sonó el ruido de la llave abriendo la puerta y entró Helena. Sabía que Gunther no se mostraba con ella como con el resto. Que tenían una relación especial. No quería traicionar esa relación pero necesitaba utilizarla para saber dónde podía estar Evelyn. Sin embargo, no logró sacar nada en claro:

- Lo siento... Pero no puedo... -  le dijo.
- Tú mismo. Pero que sepas que eres igual de importante aquí que el resto. Evelyn te necesita, y yo también.
Se dirigía hacia la puerta cuando la voz de Gunther la detuvo.
- De acuerdo. Te diré lo que sé. Que no es mucho... Al parecer, para poder teletransportarse, trazaron un círculo mágico. Y yo vi ese círculo en un libro de la biblioteca hace años...
Gunther adoraba leer y se pasaba horas en la biblioteca leyendo todo lo que podía tener algo que ver con el ocultismo y los poderes mágicos. Parecía que había nacido para ser agente.
- ¡Pero eso es perfecto! ¿Sabrías decirnos cómo es el libro para que podamos ir a buscarlo?
- No... No quiero que vayan ellos. Quiero que vayamos nosotros. Tú y yo solos. Es lo único que te pido.
Helena dudaba pero no le quedaba otro remedio si querían encontrar a Evelyn. Además estar con Gunther no la incomodaba. Aprovechando el cambio de guardia salieron de la sala de castigo y descendieron las escaleras hasta llegar a la puerta de la biblioteca. ¿Quién les iba a decir que dentro de esa sala se encontraba su única esperanza de salvar a su amiga? Sin pensar en ello un segundo más, abrieron la puerta.

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