sábado, 13 de febrero de 2016

Dos lápices, un relato XLVI

¡Buenos días! Hoy os traigo la siguiente parte de este relato conjunto que escribo con A la sombra de los sauces. Espero que disfrutéis. ¡Feliz sábado!



El señor Leichter apareció con una brigada de hombres todos vestidos con buzo y equipados con un lanzallamas. Apartaron a la gente que había salido y procedieron a achicharrar a las larvas y bichejos que infestaban la calle. Los que se estaban hospedando en la ropa y la piel del resto, viendo cuál era el destino de sus hermanas se desprendieron de ellas y se fueron entre chillidos. A continuación dirigieron el calor hacia la gigantesca bestia, la cual viendo el peligro huyó en seguida por el subsuelo. Parecía ser que el enemigo les había dado una tregua... Pero que se lo dijeran a Evelyn.

... 


Cuando ya creía que era suficiente, Evelyn se llevó otra sorpresa.
- Hija mía, no sabes lo difícil que ha sido reunir a tres familias de la oscuridad en una misma sala. Es un momento clave en la historia de nuestra raza... Pero he de admitir que no podría haberlo conseguido sin la inestimable ayuda de dos individuos a los que conoces muy bien.

Al instante apareció, para su decepción, Gunther. 
- Gracias a este chico despechado te tengo a mi merced, sí... Pero sin la inestimable colaboración de alguien más, nunca habríamos conseguido reunirnos. Los agentes de la luz hicieron todo lo posible por entorpecernos, pero no contaban con que tenían un traidor entre sus filas. O traidora en este caso...

De todos los recovecos de las sala comenzaron a oírse sonidos sibilantes. "Eses" en susurros. A Evelyn le era demasiado familiar pero no quería creerlo. La temperatura de la sala bajó diez grados y ante sus ojos se materializó ella. Grace.

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