sábado, 30 de enero de 2016

Dos lápices, un relato XLII

¡Buenos días! ¡Por fin estamos de vuelta después del parón de Navidades y exámenes! Hoy os traigo la siguiente parte de este relato conjunto que escribo con A la sombra de los sauces. Espero que disfrutéis. ¡Feliz sábado!



Estaban dándole vueltas al asunto mientras cenaban cuando de repente sintieron un temblor que sacudió todo el edificio. Todo pasó muy deprisa. Un ruido blanco. Parálisis. Miedo. Fragilidad. Y se acabó... Pero hubo que esperar unos segundos a que todos recuperaran la compostura. De repente, Gunther entró angustiado y al borde del llanto. Estaba temblando. Sus compañeros, Evelyn la primera, fueron a socorrerlo y preguntarle qué es lo que había pasado. Gunther se sobrepuso y contestó:

- ¡Es terrible! ¡Están aquí! ¡Están aquí! ¡Tu madre, Evelyn! ¡Viene a por ti! A por todos nosotros... - los ojos se le salían de las órbitas. El pánico volvió al comedor y todos los presentes empezaron a gritar y a correr llenos de histeria. La avalancha de personas que se disponían a descender a los pisos subterráneos para refugiarse hizo que el grupo se separara. Evelyn, separada de sus compañeros, se quedó con Gunther...
...

Madre dio la señal. La tierra volvió a temblar bajo el peso de la bestia. Millares de cucarachas y gusanos formaban ese cuerpo informe, putrefacto y colosal. Desde luego, Madre no se había contenido esta vez: iba a atacar con todo lo que tenía. El monstruo era Terror.

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