sábado, 28 de noviembre de 2015

Dos lápices, un relato XXXVI

¡Buenos días! Hoy os traigo la siguiente parte de este relato conjunto que escribo con A la sombra de los sauces. Espero que disfrutéis. ¡Feliz sábado!


La puerta al abrirse dio lugar al tintineo de una campanilla que hizo que todos los presentes se giraran para ver a los que entraban. Como si no hubiera sido nada volvieron a sus asuntos y los ignoraron. Los jóvenes se dirigieron hacia la barra, donde una camarera limpiaba vasos con parsimonia mientras los miraba.

- ¿Qué desean? - les preguntó.
- Déjame hablar a mí, Evelyn - dijo el muchacho. - Sí. Quiero una botella del 54. Usted ya me entiende - le guiñó un ojo a la camarera que sonrió complacida.

Tras esto se dirigió hacia una puerta con un rótulo de PRIVADO y dejó pasar a la pareja. Se adentraron en un pasillo que conducía a unas escaleras. Las escaleras, a su vez llevaban a un nivel subterráneo del bar. A medida que bajaban se iba notando la humedad. Finalmente, llegaron a un portón. La camarera la abrió, dando paso a una inmensa biblioteca iluminada por la tenue luz de velas. Los muchachos no pudieron evitar sonreír al encontrarse con viejas caras conocidas...

No hay comentarios:

Publicar un comentario