sábado, 14 de noviembre de 2015

Dos lápices, un relato XXXII

¡Buenos días! Hoy os traigo la siguiente parte de este relato conjunto que escribo con A la sombra de los sauces. Espero que disfrutéis. ¡Feliz sábado!


Como una exhalación le asestó una certera patada a Madre que cayó al suelo gritando de dolor. ¡Era James! Los maniquíes, torpes en sus movimientos, tardaron en reaccionar y se dividieron. Unos iban, lentos, a arropar a su señora; mientras el resto avanzaban hacia James y Evelyn, que empezaron a correr desesperados. La joven era más bien arrastrada por su salvador, que parecía que había vuelto del otro mundo para salvarla. Consiguieron darles esquinazo y ocultarse en una casa, donde pudieron hablar y ponerse al día:

- ¿Qué pasó en el bosque, James? - preguntó Evelyn.
- Nunca había pasado tanto miedo... Los lobos tenían algo en la mirada... Era diabólico. Fueron a por Saúl... Yo pude escapar porque ellos estaban ocupados devorándolo. Me doy asco. Ni siquiera intenté ayudarlo...
- No es culpa tuya... Al menos estás aquí - Evelyn sentía que Saúl dejaba de ser del todo desconocido para ella.

De repente, mientras conversaban, se oyó un alarido de cólera que provenía de la oscura garganta de Madre, y la tierra empezó a temblar. Los edificios se desmoronaban...

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