sábado, 17 de octubre de 2015

Dos lápices, un relato XXIV

¡Buenos días! Hoy os traigo la siguiente parte de este relato conjunto que escribo con A la sombra de los sauces. Espero que disfrutéis. ¡Feliz sábado!



Apenas había luz por los pasadizos, pero no les importó. El miedo les hacía avanzar con rapidez. ¿O era la incertidumbre? Oían los chillidos de las ratas con las que se cruzaban y el constante gotear de las cloacas pero parecía no importarles: estaban abrumados por la cantidad de caminos que se les habían abierto ahí abajo. Cuando llevaban caminando unos minutos corriendo oyeron un desgarrador y estentóreo grito proveniente del sótano: era su padre; y las lágrimas de Evelyn delataban que lo sabía. Puede que no volviera a verlo nunca. Pero quien le había hecho eso pagaría por ello. Se lo juró a sí misma. Apretó los puños. Suspiró. Retomó la carrera y alcanzó a sus compañeros. Seguían una ruta fija por lo que no corrían ningún peligro de perderse.

Finalmente llegaron a la pared cuyo dibujo indicaba la salida. Lo empujaron. Y salieron ante una preciosa noche estrellada. No había ningún edificio enturbiando el paisaje. Ninguna luz ocultando las estrellas. No sabían dónde estaban, pero en la ciudad no, desde luego.

2 comentarios:

  1. ¡Hola!
    Acabo de conocer tu blog, tienes nueva seguidora :D
    ¡Besos!

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