sábado, 5 de septiembre de 2015

La vuelta al cole

"Nunca he permitido que la escuela entorpeciese mi educación". Cito palabras textuales de Mark Twain para la frase de este mes de septiembre, que trae consigo la ansiada para unos y temida para otros vuelta al cole y a la rutina. Los libros, las increíbles ganas de estrenar el material escolar que has comprado hace pocos días, y las de reencontrarse con los compañeros, saber qué profe te tocará y lamentarte cuando lo sepas (o no)... Son un montón de sensaciones que se arremolinan en unos pocos días; pero una vez nos hemos acostumbrado dejamos de darle importancia.

Pero ¿alguna vez te has parado a pensar la influencia que puede tener la vida escolar en un niño? Todo su entorno, tanto sus compañeros como los profesores, ya sea consciente o inconscientemente influyen en su manera de pensar y actuar. Puede ser una experiencia enriquecedora, sí, pero nunca se debe olvidar que cada uno ha de pensar por sí mismo.

Por otra parte, pocas cosas hay tan ilimitadas como la imaginación de un niño. Y, como a la naturaleza, no es conveniente ponerle límites. Y esa es la tendencia que hay en los colegios... Sistemas herméticos e inflexibles que no están hechos para los alumnos sino para los docentes. ¿Por qué si un niño hace cosas que no se esperan de él se recurre siempre al sobreexplotado psicólogo en lugar de centrarse en sus necesidades? Cada niño es un mundo pero pretendemos que sólo haya un sistema para el mundo.

Cuando leo la frase de Twain comprendo que no es cuestión de evitar cualquier contacto con el colegio, sino que debes ser tú mismo a cualquier precio y tener tu propia ideología sin que nadie la tenga por ti.

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