sábado, 26 de septiembre de 2015

Dos lápices, un relato XVIII

¡Buenos días! Hoy os traigo la siguiente parte de este relato conjunto que escribo con A la sombra de los sauces. Espero que disfrutéis. ¡Feliz sábado!


El silencio fue sepulcral y aparentemente interminable. El libro permanecía en esas manos, brillando y dibujando un sarampión de letras en el rostro de aquella mujer que se suponía, era su madre. Se rompió cuando empezó a leer:

- Aparte de por tener una llama negra sobre ellos, los miembros de las familias oscuras, se caracterizan por coleccionar objetos que los humanos considerarían inútiles... Y por aborrecer la luz del sol hasta el punto de tener que protegerse los ojos constantemente. Vaya, vaya, hija... ¡Qué interesante, la literatura que estudias!

Evelyn, sorprendida, empezó a atar cabos: su madre siempre tiene las persianas de casa bajadas casi por completo. Y siempre que sale de casa lleva gafas de sol... Pero ella creía que era por el glaucoma que le habían diagnosticado. Sin previo aviso, y con una fuerza sobrenatural su madre le tapó la boca y la agarró. Abrumada, se sintió desvanecer...

Un olor nauseabundo la despertó. Estaba en un lugar oscuro, que en seguida identificó con el sótano de su casa. Buscó la luz. Pero no la encontró. La invadió el pánico.

2 comentarios:

  1. Hola! me enganché con la historia ahora esperare ansiosa cada sábado para leer la conti C:!
    Que le esperara >..< a Evelin? >..<

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Gracias! Espero que te guste porque ahora se pone interesante.

      Eliminar