sábado, 12 de septiembre de 2015

Dos lápices, un relato XIV

¡Buenos días! Hoy os traigo la siguiente parte de este relato conjunto que escribo con A la sombra de los sauces. Espero que disfrutéis. ¡Feliz sábado!


El señor Leichter le relató su plan a Evelyn, que no pareció muy convencida de su éxito... Viendo que ya estaba anocheciendo decidieron dar por concluida la improvisada reunión y la muchacha volvió a su casa sin saber muy bien qué pensar. Nada más llegar se fue a su cuarto y se sepultó entre las sábanas y cojines de su cama, sin poder reprimir alguna que otra lágrima de frustración. No sabía en quién confiar y se sentía muy sola. Tuvo una pesadilla. Todo lo que le habían contado sobre sus padres era verdad. Y ella se convertía en uno de ellos. Y luego ya no había nada. Solo oscuridad.

Pero se despertó. Se despertó y estaba ella sola, atrincherada en su santuario particular. Era sábado y el sol brillaba en lo que parecía ser una mañana prometedora. Llamaron a la puerta y oyó a su madre levantarse para abrirla. Se incorporó y fue hacia la puerta para encontrarse con ella y saber quién llamaba. Cuál fue su sorpresa al encontrarse a Saúl y a James con un misterioso paquete en los brazos...

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