sábado, 1 de agosto de 2015

Dos lápices, un relato X

¡Buenos días! Hoy os traigo la décima parte de este relato conjunto que escribo con A la sombra de los sauces. Aseguraos de haber leído las anteriores y si ya lo habéis hecho, espero que disfrutéis. ¡Feliz sábado!


Evelyn estaba atónita ante lo que parecía ser el comienzo de una peli mala de Hollywood; con la única diferencia de que aquello era real. Los chavales de su edad eran de carne y hueso y no parecían temer a Grace, como si la conocieran de toda la vida. Salió de su sorpresa cuando Leichter retomó su discurso:
"Evelyn, te presento a Gunther, Saúl, James y Helena. Ellos, al igual que tú, descienden de lo oscuro y maligno, pero dado su extraordinario potencial para hacer el bien, no podíamos dejarlos en manos de sus padres. Verás, el Bien y el Mal, la Luz y la Oscuridad están en un perfecto equilibrio en la Tierra. Pero la Oscuridad parece no estar de acuerdo con eso, y sedienta del poder, decidió enviar hace años 5 familias encargadas de romper ese equilibrio. Cada una constaría de un padre, una madre y una criatura, nada más. Por eso no tienes más familia que tus padres, al igual que ellos. Su único objetivo en la vida es prepararos para vuestro papel: hacer que la noche sea total y perpetua. Eliminar la luz, básicamente."

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