sábado, 25 de julio de 2015

Dos lápices, un relato VIII

¡Buenos días! A continuación os presento mi cuarta aportación a este relato conjunto que escribo con A la sombra de los sauces. Esta es la octava parte del relato, así que aseguraos de haber leído las anteriores y si ya lo habéis hecho, espero que disfrutéis. ¡Feliz sábado!


- ¿Qué es lo que pasa, señor? - inquirió Evelyn, pero Leichter tenía la mirada perdida. Miraba a la puerta pero ella se giró y no vio nada... Entonces, para su sorpresa, él se puso a hablar a la nada.
- Vaya, parece ser que ya estamos todos. Muéstrate, querida, no tienes porqué esconderte.
De repente, como si brotara de la nada, la mujer espectral que conoció esa extraña noche en lo alto del campanario. A pesar de la luz que llegaba desde la lámpara, seguía siendo temible. Primero lo miró a él esbozando su sonrisa de anélido y después miró de arriba a abajo a Evelyn. Habló:
- Volvemosss a encontrarnosss, mortal. Dime, ¿qué opinasss de tu nuevo poder?
Evelyn fue incapaz de reaccionar, por lo que el señor Leichter con su habitual caballerosidad quien tomó la rienda de la conversación y rompió el hielo. La fantasma se llamaba Grace y era una antigua conocida suya. Sin embargo, de repente la puerta sonó con un brutal estruendo. Parecía que se fuera a salir de sus goznes. La conversación tendría que esperar...


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