jueves, 19 de febrero de 2015

El necio y el malvado

En esta entrada propongo la diferencia, que ya propuso Anatole France en su día y luego adoptaría José Ortega y Gasset, entre necedad y maldad. Pensad en el típico matón de instituto o grupo de gamberros que se mete con la gente que considera diferente y, por tanto, inferior. Pues bien ese tipo de personas sólo derrochan patetismo y necedad. Pueden parecer crueles a simple vista pero no son más que estúpidos que no ven las consecuencias de sus actos hasta que es demasiado tarde. Es por ello que nunca descansan. El malvado, por su parte, también hará daño pero es mucho más inteligente que el necio porque cuando ve que está jugando con fuego para antes de quemarse. La maldad para mí es incluso admirable, en cierto modo y hasta cierto punto. Después de todo los estereotipos de nuestra sociedad no hacen más que afirmar que hay que evitar el mal para abrazar el bien. Pero ¿qué es el bien y qué es el mal? ¿No se puede llegar a la necedad también por el bien?
Cojamos otra vez como ejemplo al matón del que hablamos. Este matón humilla a la gente para sentirse superior. Esta gente de bien cuando se libere de estas "amenazas" y se encuentre en un entorno más tranquilo y agradable, se sentirá tentada de actuar como actuaron con ellos y sentirse superior a los demás, lo digo por experiencia. Esta generación es todavía más patética que la primera, porque esta no enmienda los errores que comete la primera generación de necios, dando lugar a una generación de "supernecios". ¿Es éticamente reprobable utilizar el mal de forma controlada para castigar a los necios, antes de que ellos lo utilicen de forma caótica e imprudente. No lo dudéis por un solo momento: la necedad es una de los males más abominables de la raza humana y hay que erradicarla. Podrían sentirse ofendidos si leen esto pero no me preocupa porque los necios no leen...


Un necio es mucho más funesto que  un malvado.
Porque el malvado descansa algunas veces;
El necio, jamás.
                   Anatole France

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